Mitos sobre la elección del sexo del bebé

Saber si será niña o niño es algo que a la mayoría de las mamás les quita el sueño. Piensan en el nombre, en la decoración de su recámara, en la ropa que le van a poner, en cada pequeño detalle. Y para saber de antemano el sexo, previamente a cualquier prueba biológica, muchas están dispuestas a hacerse pruebas raras y a escuchar mitos antiguos y tradicionales que invitan a saber el sexo del que viene en camino.

Se han llevado a cabo diversos estudios científicos que hablan de los factores que pueden predecir el sexo del bebé. Algunos señalan que entre más edad tenga el papá del bebé, produce menos espermatozoides masculinos, así que crece la probabilidad de que nazca una niña.

Otras investigaciones se centran en la frecuencia de las relaciones sexuales como determinantes del sexo. Dicen que como el cromosoma que determina el sexo masculino es más rápido, pero vive menos tiempo, es más probable que de una pareja que tenga relaciones espaciadas resulte un embarazo de una niña. Vaya uno a saber qué tan cierto pueda ser.

Las creencias populares, a su vez, aseguran que si a la mamá se le presentan muchas nauseas al principio del embarazo, es casi seguro que será una niña. Lo mismo si se cuelga el anillo de matrimonio sobre el vientre y éste se mueve de un lado al otro. Las niñas, se supone, también generan más antojos de dulces y condicionan una panza más redonda y trompuda hacia el frente.

Si es niño, según los mitos, la mamá va a sufrir de más dolores de cabeza y sus antojos se van a ir más por los alimentos salados y amargos. Si se hace la prueba del anillo sobre el vientre, éste se va a mover en círculos y la panza será en punta y levemente caída hacia abajo.

En fin, se vale creer, apostar y jugar, mientras llegan las pruebas definitivas… ¿qué no?

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