Embarazada: ¡aguas con la sal!

De Mamá a Mamá

Embarazada: ¡aguas con la sal!

Uno de los venenos silenciosos que va deteriorando al cuerpo, muy poco a poco, es la sal en exceso. Sin embargo, este mineral compuesto también de sodio y cloro también es un regulador esencial de diversos procesos del cuerpo. Por ejemplo, el sodio regula el equilibrio del agua en el organismo y su metabolismo se va transformando durante el embarazo hasta generar una leve retención de líquidos.

Así es, por eso te ves inflamada o se te hinchan las piernas y los pies, pero es algo normal. Lo que sí vale la pena, durante el embarazo y en general, es no excederse en el consumo de la sal, es decir, cuidarse del uso excesivo del salero sobre las comidas y elegir alimentos frescos y naturales en cambio de los preparados y empaquetados a los que usualmente se les adiciona mayor cantidad de sal.

¿Algunos consejos para no desbocarse en el consumo de este polvo blanco?

  • En la medida de lo posible, no añadir más sal de la que ya traen los alimentos en su preparación.

  • Usar saleros con agujeros muy pequeños.

  • No abusar del consumo de cecina (carnes saladas) y tocino.

  • Enjuagar los vegetales enlatados antes de comerlos.

  • No olvidar que la mayoría de los alimentos industriales ya traen sal adicionada, por ejemplo el catsup y la mostaza.

  • Sustituir la sal por el limón, el polvo de ajo o la pimienta.

Todo en su justa medida, los excesos por lo general traen consecuencias lamentables. Así que siempre es bueno que tengas en cuenta que el equilibrio en el consumo de la sal puede contribuir, entre otras cosas, a evitar la preeclampsia, hipertensión arterial que se presenta durante el embarazo y sobre todo el mamás primerizas. Puede ser una condición muy riesgosa para tu bebé.

¡Mejor prevenir que lamentar!