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4 errores que cometemos en la lactancia

De Mamá a Mamá

4 errores que cometemos en la lactancia materna

En la búsqueda por hacer las cosas de la mejor forma, en medio de la inexperiencia y la lluvia desenfrenada de consejos y mitos, es fácil que como mamá primeriza cometas errores, por ejemplo, en la labor de amamantar a tu bebé. No te preocupes, no pasa nada, pero siempre es bueno conocer sobre estos posibles errores: mamá informada es una mejor mamá Sigue leyendo y conoce estos consejos sobre cómo amamantar un bebé, las mejores posiciones para hacerlo, cómo cuidarte antes, durante y después del proceso, y cómo hacer lo mismo con tu bebé..

El primer error al amamantar, y el más común de todos, es estar mirando el reloj todo el tiempo cuando estás dando leche al bebé. No es necesario calcular los tiempos cuando está comiendo ni establecer horarios rígidos en un inicio, pues es el niño quien indica cuándo tiene hambre o ya está satisfecho.Recuerda, no estás cumpliendo un horario laboral, estás amamantando a tu bebé, así que disfrútalo el tiempo que tenga que durar.

Durante la toma va cambiando la composición de la leche que el pequeño consume, es decir, para empezar puede ser más rica en lactosa y quitarle la sed, pero luego recibe la que está llena de nutrientes y es básica para su desarrollo. La naturaleza es sabia, así que no la presiones, solo déjate llevar. No olvides que cada bebé es un universo y tiene sus ritmos y necesidades propias; escúchalas, y aprende junto a tu bebé, cómo llevar a cabo de la mejor manera este vínculo que están a punto de experimentar.

Otro error que cometen muchas mamás es pesar al bebé antes y después de cada toma. No es necesario porque, como se mencionó, la leche tiene diversas composiciones y no es cuestión de peso, sino de nutrición. Recuerda que un aumento de peso no significa justamente una buena nutrición. Una forma de comprobar si el bebé está tomando la suficiente leche es revisando con cuidado los pañales que ensucia. Lo usual es que orine de 6 a 8 veces y que defeque de 2 a 4 veces en 24 horas. Mantente al pendiente, trata de ver si hay patrones que se repiten, para que si en algún momento llega a existir algún cambio o anomalía lo notes y sepas que es momento de acudir con tu especialista.

Ignorar las grietas dolorosas en tus pezones es otro error, principalmente durante la lactancia materna. Sabemos que durante toda esta etapa querrás estar pendiente de tu bebé al cien por ciento, pero no olvides que mantenerte sana para él es igual de importante. Debes estar pendiente de ti, tus necesidades y sensaciones, la idea es que amamantar a tu bebé no sea una actividad dolorosa. Se trata de disfrutar está experiencia lo más posible, no de padecerla. Toma en cuenta que las grietas en los pezones son una de las causas principales de abandono temprano de la lactancia. Busca soluciones, cambia de posiciones para amamantar, utiliza protectores para tus pezones y deja descansar el pecho que más te duela. Recuerda, el cuidado de tus pezones es tan importante como el cuidado de tu bebé.

Y un error más al amamantar tiene que ver con ofrecer al bebé un complemento porque crees que no está satisfecho con la leche materna. No lo hagas para no interferir en la adecuada y continua producción de leche que se genera con el estímulo. Se te puede convertir en un círculo vicioso, habla con tu médico si te sientes insegura sobre la satisfacción del pequeño. ¡Persistencia en la lactancia materna, esa es la lección! Esta etapa no es eterna, así que disfrútala, aprende de tu bebé, de ti y de tu cuerpo. Fortalezcan este vínculo tan especial día con día.