Cambios en la piel de la cara durante el embarazo | Elevit
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De Mamá a Mamá

Cambios en la piel de la cara durante el embarazo

Son innumerables los cambios en el cuerpo durante la etapa de espera del nuevo miembro de la familia. La elevación de los niveles hormonales da lugar a que le sucedan diversas transformaciones al organismo y hasta la piel de la cara se ve afectada. Por ejemplo, a muchas mujeres el rostro se les vuelve más grasoso, al punto de tener acné, y a otras se les hace mucho más seco de lo habitual, o incluso se puede volver más sensible y enrojecerse en ocasiones.

Las hormonas hacen que se genere mayor secreción de glándulas sebáceas, de modo que pueden aparecer brillos en la cara. No es grave, sólo tendrás un rostro brilloso, eso es todo. En esos casos, se recomienda hacer con frecuencia una limpieza profunda de la piel además de comprar cosméticos aptos para pieles grasosas ya que si esto te ocurre, es probable que a lo largo de todo el embarazo debas ir regulando estos cambios.

Asimismo, resulta habitual que se inflame el contorno de los ojos, al punto de hacer ver el rostro cansado. Cuando esto suceda, puedes poner en párpados u ojeras gasas mojadas en infusión de manzanilla fría o dos rodajas de pepino durante 10 minutos. Además, que consentirte de esta forma alegrará tus noches.

Otro fenómeno común en esta etapa de las mujeres es el llamado “acné del embarazo”. Los molestos granos pueden aparecer desde el primer mes de gestación, por lo cual vale la pena una visita al dermatólogo. Es importante tener mucho cuidado con el uso de productos especializados para combatir el acné. La piel debe mantenerse muy limpia y evitar productos cosmetológicos elaborados con aceite mineral. Lo mejor en este caso será acudir con un dermatólogo que podrá orientarte de mejor forma y acompañarte a lo largo de tu periodo de embarazo, así cuidarás mejor de tu piel.

Los cuidados esenciales consisten en lavar con jabones suaves y delicados; hidratar la piel; exfoliar con productos naturales, no químicos; dejar respirar la piel lo más posible; y siempre tomar mucha agua. ¡Es clave aplicar diariamente el protector solar que te recetó tu dermatólogo!