Lactancia a demanda

De Mamá a Mamá

Mitos sobre alcohol y lactancia...

¿Justo coincide que es navidad y estás amamantando? ¿Realmente te sientes tentada a tomarte una copa para festejar? Es cierto que durante el embarazo está prohibido tomar alcohol. Hacerlo –poco o mucho- puede generar el “síndrome alcohólico fetal” que trae consigo malformaciones de órganos e incluso retardos mentales. Mamás, no vale la pena arriesgarse a algo así.
Pero ya en la lactancia las cosas son diferentes. Por ejemplo, durante la lactancia son aceptados muchos medicamentos que son prohibidos en el embarazo y en términos de alcohol digamos que se acaba la “ley seca”. Sin excesos, ya es posible disfrutar de una copa de vino o de un tequila mientras se amamanta, sin que estas sustancias lleguen al bebé en la leche materna.
Así es, mamás, el alcohol no se acumula en la leche porque el cuerpo lo metaboliza. No es necesario sacarse la leche después de tomar alcohol, con esperar un par de horas antes de dar de comer al bebé es suficiente. Si sabes que tu hijo no puede esperar, lo recomendable es extraer un poco de leche previamente, y tenerla disponible y refrigerada.
Como dato curioso, grupos de expertos como los de la Asociación de Lactancia Australiana aseguran que es mejor amamantar con una pequeña cantidad de alcohol en el organismo que darle al bebé leche de fórmula. Esto solamente a modo de ejemplo…
Pero eso sí, en exceso el alcohol inhibe la oxitocina en la pituitaria, lo que puede disminuir la producción de leche. Por eso lo importante es que durante la lactancia se beba muy de vez en cuando, de forma responsable y moderada. De esta manera, sí que es seguro hacerlo, adiós dudas. ¿Solo una copa para celebrar la navidad? ¿Por qué no? ¡Salud!